Nicodemo era un hombre religioso, educado y respetado. Si alguien parecía «listo para el reino», era él. Y sin embargo, Jesús le dice: «A menos que alguien nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» La regeneración no es opcional ni gradual; es el acto soberano del Espíritu Santo que da vida donde antes había muerte.
Esta conversación desafía cualquier sistema de salvación basado en méritos humanos. Nadie se regenera a sí mismo más de lo que alguien puede darse a sí mismo su propio nacimiento físico. Es Dios quien actúa; nosotros recibimos.